Página de la asignatura "Introducción a la Literatura española". Universidad de Castilla-La Mancha

Profesor Antonio Barnés.
Antonio.Barnes@uclm.es

martes, 5 de diciembre de 2017

I
Recuerde el alma dormida,
abive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuánd presto se va el plazer,
cómo después de acordado
da dolor,
cómo a nuestro parescer
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.
II
Y pues vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que a de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
porque todo ha de pasar
por tal manera.
III
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en el mar
que es el morir:

allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí, los ríos caudales,
allí, los otros, medianos,
y más chicos;
allegados, son iguales,
los que biven por sus manos
y los ricos.

IV
Dexo las invocaciones
de los famosos poetas
y oradores;
no curo de sus ficciones,
que traen yervas secretas
sus sabores.
A Aquel solo me encomiendo,
a Aquél solo invoco yo
de verdad,
que en este mundo biviendo
el mundo no conosció
su deidad.
V
Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar,
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nascemos,
andamos cuando bivimos,
y allegamos
al tiempo que fenescemos;
así que, cuando morimos,
descansamos.


VI
Este mundo bueno fue
si bien usáramos de él
como devemos,
porque, segúnd nuestra fe,
es para ganar aquél
que atendemos;

y aun aquel hijo de Dios,
para sobirnos al cielo,
descendió
a nascer acá entre nós
y bivir en este suelo
do murió.


VII
Si fuese en nuestro poder
tornar la cara fermosa
corporal

como podemos hazer
el ánima gloriosa
angelical,
¡qué diligencia tan biva
toviéramos toda ora,
y tan presta
en componer la cativa,
dejándonos la señora
descompuesta!


VIII
Ved de quánd poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos
que, en este mundo traidor,
aun primero que muramos
las perdemos:
de ellas deshaze la hedad,
de ellas casos desastrados
que contecen,
de ellas, por su calidad,
en los más altos estados
desfallescen.


IX
Dezidme: la hermosura,
la gentil frescura y tez
de la cara,
la color y la blancura,
cuando viene la vejez,
¿cuál se para?
Las mañas y ligereza
y la fuerça corporal
de juventud,
todo se torna graveza
cuando llega al arraval
de senetud.


X
Pues la sangre de los godos,
el linaje y la nobleza
tan crescida,
¡por cuantas vías y modos
se sume su gran alteza
en esta vida!
Unos, por poco valer,
por cuánd baxos y abatidos
que los tienen;
otros que, por no tener,
con oficios no devidos
se sostienen.


XI
Los estados y riqueza
que nos dexan a deshora,

¿quién lo duda?
No les pidamos firmeza,
pues que son de una señora
que se muda:
que bienes son de fortuna
que revuelve con su rueda
presurosa,
la cual no puede ser una
ni estar estable ni queda
en una cosa.


XII
Pero digo que acompañen
y lleguen hasta la huesa
con su dueño:
por esso no nos engañen,
pues se va la vida apriesa
como sueño.
Y los deleites de acá
son, en que nos deleitamos,
temporales,
y los tormentos de allá
que por ellos esperamos,
eternales.


XIII
Los plazeres y dulçores
de esta vida trabajada
que tenemos

no son sino corredores,
y la muerte, la celada
en que caemos:
no mirando a nuestro daño,
corremos a rienda suelta,
sin parar;
cuando vemos el engaño
y queremos dar la buelta,
no ay lugar.
XIV
Estos reyes poderosos
que vemos por escripturas
ya pasadas,
con casos tristes, llorosos,
fueron sus buenas venturas
trastornadas;

así que no ay cosa fuerte,
que a papas y emperadores
y perlados
así los trata la muerte
como a pobres pastores
de ganados.
XV
Dexemos a los troyanos,
que sus males no los vimos
ni sus glorias;
dexemos a los romanos,
aunque oímos y leimos
sus vitorias.
No curemos de saber
lo de aquel siglo pasado
qué fue dello;
vengamos a lo de ayer,
que tan bien es olvidado
como aquéllo.


XVI
¿Qué se hizo el rey don Juan?
Los infantes de Aragón,
¿qué se hizieron?
¿Qué fue de tanto galán?
¿Qué fue de tanta invención
como traxieron?
Las justas y los torneos,
paramentos, bordaduras
y cimeras,
¿fueron sino devaneos?,
¿qué fueron sino verduras
de las heras?
XVII
¿Qué se hizieron las damas,
sus tocados, sus vestidos,
sus olores?
¿Qué se hizieron las llamas
de los fuegos encendidos
de amadores?
¿Qué se hizo aquel trobar,
las músicas acordadas
que tañían?
¿Qué se hizo aquel dançar,
aquellas ropas chapadas
que traían?


XVIII
Pues el otro, su heredero,
don Enrique, ¡qué poderes
alcançaba!
¡Cuánd blando, cuánd halaguero,
el mundo con sus plazeres
se le dava!
Mas verás cuánd enemigo,
cuánd contrario, cuánd cruel
se le mostró:
aviéndole seído amigo,
¡cuánd poco duró con él
lo que le dio!
XIX
Las dádivas desmedidas,
los hedificios reales
llenos de oro,
las baxillas tan febridas,
los enriques y reales
del thesoro,
los jaezes y cavallos
de su gente, y atavíos
tan sobrados
¿dónde iremos a buscarlos?,
¿qué fueron sino rocíos
de los prados?
XX
Pues su hermano el inocente
que, en su vida, subcesor
se llamó,
¡qué corte tan excelente
tuvo, y cuánto grand señor
que le siguió!
Mas, como fuese mortal,
metióle la muerte luego
en su fragua:

¡O juizio divinal,
cuando más ardía el fuego
echaste agua!


XXI
Pues aquel grand Condestable,
maestre que conoscimos
tan privado,
no cumple que de él se hable,
sino sólo que lo vimos
degollado;
sus infinitos tesoros,
sus villas y sus lugares,
su mandar,
¿qué le fueron sino lloros?,
¿fuéronle sino pesares
al dexar?


XXII
Pues los otros dos hermanos,
maestres tan prosperados
como reyes,
que a los grandes y medianos
truxeron tan sojuzgados
a sus leyes;
aquella prosperidad
que tan alto fue subida
y ensalçada,
¿qué fue sino claridad,
que, estando más encendida,
fue amatada?


XXIII
Tantos duques excelentes
tantos marqueses y condes
y varones
como vimos tan potentes,
di, muerte, ¿dó los escondes
y traspones?
Y sus muy claras hazañas
que hizieron en las guerras
y en las pazes,
cuando tú, cruda, te ensañas,
con tu fuerça las atierras
y deshazes.

XXIV 

Las huestes innumerables,
los pendones y estandartes
y vanderas,
los castillos impunables,
los muros y valuartes
y barreras,
la cava honda, chapada,
o cualquier otro reparo,
¿qué aprovecha?
Que si tú vienes airada,
todo lo passas de claro
con tu flecha.


XXV
Aquél de buenos abrigo,
amado por virtuoso
de la gente,
el maestre don Rodrigo
Manrique, tanto famoso
y tan valiente,
sus grandes hechos y claros
no cumple que los alabe,
pues los vieron,
ni los quiero hazer caros,
pues el mundo todo sabe
cuáles fueron.

XXVI

Amigo de sus amigos,
¡qué señor para criados
y parientes!
¡Qué enemigo de enemigos!
¡Qué maestro de esforçados
y valientes!
¡Qué seso para discretos!
¡Qué gracia para donosos!
¡Qué razón!
¡Qué benigno a los subjetos!
y a los bravos y dañosos,
¡un león!


XXVII
En ventura, Otaviano;
Julio César, en vencer
y batallar;
en la virtud, Africano;
Aníbal en el saber
y trabajar;
en la bondad, un Trajano;
Tito, en liberalidad
con alegría;
en su braço, Aureliano;
Marco Atilio en la verdad
que prometía.


XXVIII
Antonio Pío en clemencia;
Marco Aurelio en igualdad
del semblante;
Adrïano, en elocuencia,
Teodosio en humanidad
y buen talante;
Aurelio Alexandre fue
en disciplina y rigor
de la guerra;
un Costantino en la fe.
Camilo en el grand amor
de su tierra.


XXIX
No dexó grandes thesoros
ni alcançó grandes riquezas
ni baxillas,
mas hizo guerra a los moros
ganando sus fortalezas
y sus villas;
y en las lides que venció,
muchos moros y cavallos
se perdieron,
y en este oficio ganó
las rentas y los vasallos
que le dieron.


XXX
Pues por su honra y estado,
en otros tiempos passados,
¿cómo se uvo?:
quedando desamparado,
con hermanos y criados
se sostuvo.
Después que hechos famosos
hizo en esta dicha guerra
que hazía,
hizo tratos tan honrosos
que le dieron aun más tierra
que tenía.


XXXI
Estas sus viejas estorias
que con su braço pintó
en la joventud,
con otras nuevas victorias
agora las renovó
en la senetud;
por su gran abilidad,
por méritos y ancianía
bien gastada,
alcançó la dignidad
de la grand caballería
del espada.


XXXII
Y sus villas y sus tierras
ocupadas de tiranos
las halló,
mas por cercos y por guerras
y por fuerça de sus manos
las cobró.
Pues nuestro rey natural,
si de las obras que obró
fue servido,
dígalo el de Portugal,
y en Castilla, quien siguió
su partido.


XXXIII
Después que puso la vida
tantas vezes por su ley
al tablero,
después de tan bien servida
la corona de su rey
verdadero,
después de tanta hazaña
a que no puede bastar
cuenta cierta,
en la su villa de Ocaña,
vino la muerte a llamar
a su puerta.


XXXIV
diziendo: “Buen cavallero,
dexad el mundo engañoso
y su halago;
vuestro coraçón de azero
muestre su esfuerço famoso
en este trago.
y pues de vida y salud
hezistes tan poca cuenta
por la fama,
esfuércese la virtud
para sofrir esta afruenta
que os llama.


XXXV
“No se os haga tan amarga
la batalla temerosa
que esperáis,
pues otra vida más larga
de fama tan glorïosa
acá dexáis;
aunque esta vida de honor
tampoco no es eternal
ni verdadera,
mas con todo es muy mejor
que la otra temporal,
perecedera.


XXXVI
“EI bevir que es perdurable
no se gana con estados
mundanales
ni con vida deleitable
en que moran los pecados
infernales;
mas los buenos religiosos
gánanlo con oraciones
y con lloros,
los cavalleros famosos,
con trabajos y afliciones
contra moros.


XXXVII
“Y pues vós, claro varón,
tanta sangre derramastes
de paganos,
esperad el galardón
que en este mundo ganastes
por las manos;
y con esta confianza
y con la fe tan entera
que tenéis,
partid con buena esperanza,
que esta otra vida tercera
ganaréis”.


XXXVIII
“No gastemos tiempo ya
en esta vida mezquina
por tal modo,
que mi voluntad está
conforme con la divina
para todo.
Y consiento en mi morir
con voluntad placentera,
clara y pura,
que querer ombre bivir,
cuando Dios quiere que muera
es locura.
XXXIX
“Tú, que por nuestra maldad
tomaste forma cevil
y baxo nombre;
Tú, que a tu divinidad
juntaste cosa tan vil
como el ombre;
Tú, que tan grandes tormentos
sofriste sin resistencia
en tu persona,
no por mis merescimientos,
mas por tu sola clemencia
me perdona.”
XL
Así, con tal entender,
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su muger,
y de hijos y de hermanos
y criados,
dio el alma a quien ge la dio,
el cual la ponga en el cielo
en su gloria;
y aunque la vida murió,
nos dexó harto consuelo
su memoria.


Texto procedente de Jorge MANRIQUE, Poesía, ed. María Morrás (Madrid, Castalia, 2003). 

sábado, 25 de noviembre de 2017

Sin título. [IDO193]

Pues que fuestes la primera
de quien yo me encativé,
desde aquí vos do mi fe
que seréis la postrimera.

Señora, vuestra beldat
me fizo ser amador,
e me puso en voluntad
de ser vuestro servidor;
por lo qual fasta que muera
desde aquí vos do mi fe
que seréis la postrimera.

Quien quisiese ál buscar
de mejor non fallaría,
el trabajo de cercar
cierto es que perdería,
e pues tal es mi manera
de tener donde travé,
desde aquí vos do mi fe
que seréis la postrimera.

Brian Dutton, Victoriano Roncero López: La poesía cancioneril del siglo XV. Antología y estudio, Iberoamericana, Madrid, 2004.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Garcilaso de la Vega

SONETO XXIII
 

   En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazón y lo refrena;
   y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena;

   coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

   Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera,
por no hacer mudanza en su costumbre.

(Texto tomado de Tomás Navarro Tomás, 1973.)

Lope de Vega


XXV -

ArribaAbajo   Antes que el cierzo de la edad ligera
seque la rosa que en tus labios crece
y el blanco de ese rostro, que parece
cándidos grumos de lavada cera,

   estima la esmaltada primavera, 5
Laura gentil, que en su beldad florece,
que con el tiempo se ama y se aborrece,
y huirá de ti quien a tu puerta espera.

   No te detengas en pensar que vives,
oh Laura, que en tocarte y componerte 10
se entrará la vejez, sin que la llames.

   Estima un medio honesto, y no te esquives,
que no ha de amarte quien viniere a verte,
Laura, cuando a ti misma te desames.

martes, 15 de marzo de 2016

Es hielo abrasador, es fuego helado,

Soneto amoroso definiendo el amor
                                                                          audio

Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.
 
Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde, con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero parasismo;
enfermedad que crece si es curada.

Este es el niño Amor, éste es su abismo.
¡Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario a sí mismo!


FRANCISCO DE QUEVEDO

                Paisaje con amorcillo, Bartolomeo Schedoni (1578-1615)

Góngora: De pura honestidad templo sagrado

Lope de Vega
                                                                     Soneto 126
                                                                        audio


Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe;
dar la vida y el alma a un desengaño:
esto es amor; quien lo probó, lo sabe.




sábado, 20 de febrero de 2016

Fragmento del Libro de Buen Amor en gutenberg.org


DE CÓMO TROTACONVENTOS FABLÓ CON LA MORA DE PARTE DEL ARÇIPRESTE E DE LA RESPUESTA QUE LE DIÓ

1508
Por olvidar la cuyta, tristesa é pessar,
Rrogué á la mi vieja que me quisiese casar.
Fabló con una mora; non la quiso escuchar:
Ella fiso buen seso, yo fiz' mucho cantar.
{226}
1509
Dixo Trotaconventos á la mora por mi:
«¡Ya amiga, ya amiga! ¿quánto há que non vos vy?
»Non es quien vervos pueda: ¿Cómo sodes ansy?
»Salúdavos amor nuevo.» Diz' la mora: «Lesnedri».
1510
»Fija, mucho vos saluda uno que es de Alcalá,
»Enbíavos una çoda con este alvalá.
»El Criador es convusco, que mucho desto tal há:
»Tomatlo, fija señora.» Diz' la mora: «Legualá!»
{227}
1511
«Fija, ¡sí el Criador vos dé paz con salud!
»Non gelo desdeñedes, pues más traer non pud',
»Aducho bueno adugo, fabladme á laúd,
»Non vaya de vos tan sola.» Diz' la mora: «¡Ascut!»—
{228}
1512
Desque vido la vieja, que non rrecabdava y,
Diz': «Quanto vos he dicho, bien atanto perdí:
»Pues ál non me desides, quiérome partir d' aquí.»—
Cabeçeó la mora é dixo: «¡Amxy, amxy!


Casar, aquí amancebar. Estas cinco coplas son originalísimas, un idilio en diálogo de lo más delicado. En el Ordenamiento de Burgos de 1315 se dice: «Otrosi que los christianos non vivan con judíos ni con moros, nin crien sus fijos; et los que lo ficieren, que los jueces de las villas e de los logares do acaesciere, que fagan escarmiento en ellos e en sus cuerpos como aquellos que quebrantan su ley. Otrosí que los moros no trayan copete, mas que anden cabel partidos ó cercenados en derredor». Este bendito clérigo creíase libre de esa ley y de los Cánones y buscaba ayuntamiento con mora placentera. La lección, que la mora le da rechazándole con la ley común, es lo que pretende hacer notar el Arcipreste. De aquí la sequedad brusca con que pinta á la mora, firme en su ley religiosa y en la ley civil, ella mora y mujer, mientras salta por una y otra él, varón esforzado, cristiano y devotísimo cura de almas. Resalta todavía más este cuadrito de cinco coplas junto al que acaba de pintarnos del amor platónico de la monja. Monja y mora cumplen con su deber, mientras el clérigo se despeña de lujuria en lujuria.
En S yznedri, en G lesnedir, en T lesnedri. En árabe vulgar debió decir lesh-nēdr-i. Lesh de la negación y -sh (ch francesa) de shai cosa en literario, que así se junta á la negación en árabe vulgar: ma fish, no hay dicen en Siria, lesh no cosa, no, con verbos, como aquí. El verbo نطر nathara, ver, mirar, en el participio presente y con la dentolingual, como en vulgar se articula, nāder, nēder, y con la tercera persona vulgar -hi, -i: nēdr-i. Significa no le he visto, no lo tengo visto. La lección verdadera es, pues, lexnedri ó lesnedri.
En esta lectura de S se fundan con razón los que creen era de Alcalá el Arcipreste; en G que mora en Alcalá; en T es en la villa; pero ni uno ni otro consuenan. Alvala, ó alvará, escritura, cédula, del arábigo البرا albarā. Aquí es billete, como en Aben Jaldun, (Hist. Bereber. 2, 351) y en Aben Batuta (IV, 268). Cort. Vallad., 1325: Nin de alvalá con mio nombre, et si alguno mostrare tal carta ó tal alvalá. Çoda en G, açodra en T, çodra en S. ¿Estarán estas voces por çidra? Poca cosa es para regalar á una mora; además que el convenir todos los códices en poner çoda, aunque corrompidamente los dos de ellos con una r, me hacen sospechar si será voz arábiga. Supongo es el arábigo سعُود sughūd, que al castellanizarse había de sonar sud ó sod, pues el ع medial desaparece: acerola, alarabe, alarde, alarife, alazor, laud, noria. Vale buen agüero, buena dicha que se desea á uno, de سعد saghada ser próspero, dichoso, labbaīk ua saghdaīk estoy á vuestro servicio, min saghadi por dicha, saghīd dichoso. Son frases usadas todavía en el árabe del norte de Africa, así como saghad por dicha, felicidad: ghandu es-saghad tiene dicha. Enbiavos una çoda, «os envía sus felicitaciones y saludos con este billete», que es lo que acaba de decir en romance: Saludavos..., mucho vos saluda, y lo de después: El Criador... Dios sea con vos, que él es muy bien afortunado. Tomatlo, el albalá ó billete. Legualá en G y T, pronunciada la sílada , como , guá al modo que en guardar de warton, aguelo = avuelo = ahuelo; en S le alá. Significa: ¡No, por Alá! ó , no; u y; Alá, nombre de Dios, que añaden para dar fuerza á la negación, como ¡no, á fé!
¡Sí el Criador, ¡así..., ¡ojalá... Paz y salud en las frases islámicas corrientes, as-salām, as-salauāt. Aducho, cosa traída, envío, de ad-ductus, ad-ducere; vos adugo, os traigo, aducir. Habladme á laud, á gusto, como con música. ¡Ascut!, ¡silencio!, interjección para hacer calar, اسکت, del verbo sakata, callar.
Bien atento, otro tanto, cuanto os he dicho. ¡Amxy!, ¡vete!, participio del verbo مشى masha, iamshi partirse. En el Quijote amexi (1, 41), que suena ámshi, mientras que en Hita amshí, por ser femenino, enderezado a la vieja.

lunes, 8 de febrero de 2016

Guía de la película La rosa púrpura de El Cairo

Frases que se pueden comentar (no exclusivamente)

Te va a gustar la película: es mejor que la de la semana pasada, más romántica.

Vamos, Cecilia, espabílate.

¿Quieres ir al cine conmigo?
No, no puedo.

Recorrer los lugares románticos y exóticos del mundo.

¿De qué te sirve vivir si no te arriesgas de vez en cuando?

¡Quedas despedida!

¿Me habla a mí?
Sí, ha visto esta película por quinta vez.

Usted estaba en la película.
Se equivoca, Cecilia. Soy libre.

¡No apaguen el proyector! Si se va la luz desapareceremos todos.

No me diga que no veía cómo la miraba de reojo.

¡Quiero vivir! ¡Quiero ser libre para elegir mi destino!

Quiero conocer el mundo real contigo, Cecilia.

¿Cómo serán las cosas fuera de aquí?
Por el aspecto que tienen se ve que no lo pasan demasiado bien.

Están ahí sentados hablando y no hacen dada. No hay acción.
No hay argumento, y a mi señora le gusta que haya argumento.

Y habrá un loco más suelto por ahí.

Falta un personaje. Yo quiero que lo que ocurrió en la película la semana pasada vuelva a ocurrir esta; si no, ¿qué sentido tiene?

Les observaremos. Mi marido es un estudioso de la personalidad humana.
¿Sí? Nosotros no somos humanos.

Un personaje de una de sus producciones anda suelto.

Aquí la gente envejece y muere, y nunca encuentra el verdadero amor.
Desde donde yo vengo las personas nunca te desilusionan, son consecuentes, siempre puedes contar con ellas.
Así no encontrarás a nadie en la vida real.

Si no puedes controlar el personaje que has creado, nadie se arriesgará a hacer una película contigo.

Nunca había tomado champagne. Es como estar en el aire.
Esa es su misión.

Esta es la vida real. No se ponen en marcha sin la llave.

No te va a resultar fácil desenvolverte en este mundo sin dinero.

Viviremos del amor. Estaremos juntos.
Eso solo ocurre en el cine.

No eres un ser real.

He cerrado los ojos y me encontraba en un lugar maravilloso.

Sintiéndolo mucho es parte de mi personaje y tendría que hacerlo.

Disfrutaré de mi libertad y soñaré contigo.

¡Yo también quiero marcharme, quiero irme, quiero ser libre!

La gente real desea una vida ficticia y los personajes de ficción una vida real.

Yo no soy Tom, soy Gil Shepherd y hago el papel de Tom.

Es mi personaje: yo le creé.

No quiere volver a la película. Le encanta su libertad. Lo está pasando muy bien.

Yo no quiero seguir en la película. Estoy enamorado de Cecilia.

Estoy vivo.
Sí, pero solo en la pantalla.

No le puede amar. Es irreal. Va a perder el tiempo con un personaje de ficción.

Quiero aprender cómo es el mundo de verdad. Enséñamelo.

Tú me diste valor.

Pensaba en cosas muy profundas: en Dios... en la vida en general... en el origen de todo lo que nos rodea, y en la finalidad de la muerte... en la sensación mágica que tengo en el mundo real.... en el milagro del nacimiento

Mi propia creación es mi rival.

Vamos a cambiarnos los papeles.

Tú eres una especie de fantasma.

Las botellas de champagne están llenas de gaseosa.
Así es el cine, nena.

Aquí todo es tan bonito...

Tus sueños son mis sueños.

El mejor atributo de los humanos es la libertad para escoger.

En tu mundo las cosas suelen salir bien.




Algunas ideas para pensar y debatir


Contraste blanco y negro / color

Mundo real / mundo virtual
Relación entre literatura y vida

Relación entre espectador/lector y personajes

Diferencias entre cine y literatura

Lector activo o pasivo

Personajes que conforman nuestro autoconocimiento y el conocimiento del mundo

Un personaje de la película cobra vida y sale de la pantalla. ¿Esto sucede? Don Quijote y Sancho están más vivos que Felipe III, rey cuando se publicó el Quijote. Lo mismo se puede decir de Hamlet... Se crean arquetipos: Don Juan, Robinson Crusoe, Robin Hood... Y hasta un personaje mítico, Edipo, inspiró a Freud una teoría psiquiátrica. "Un personaje de una de sus producciones anda suelto". Los que imitan a sus actores favoritos.

Espacio de idealización y de construcción de arquetipos

            El carácter ficticio de los personajes permite la idealización, la transformación en arquetipos, la crítica social -sin necesidad de estigmatizar a personajes reales: el avaro, el misántropo, el hipocondríaco, el misógino...-. Y así surge la comedia de costumbres de Menandro, Plauto y Terencio, Shakespeare y Moliere...
            Los personajes dejan de pertenecer al autor cuando salen a la plaza pública. Seis personajes en busca de autor.
Si no puedes controlar el personaje que has creado, nadie se arriesgará a hacer una película contigo.
            Es mi personaje: yo le creé.
            Mi propia creación es mi rival.
           
            Evasión, válvula de escape para el amor

            Hay un gusto universal por las historias de amor con final feliz: novelas de caballerías, novelas románticas... Se desea que los acontecimientos discurran como se espera. "Te va a gustar la película: es mejor que la de la semana pasada, más romántica". "Falta un personaje. Yo quiero que lo que ocurrió en la película la semana pasada vuelva a ocurrir esta; si no, ¿qué sentido tiene?".
La literatura como evasión de una vida difícil, dura. Toda literatura es una idealización. No solo Platón cree en el mundo de las ideas. Todos los seres humanos viven en un particular mundo de las ideas, que se nutre en buena medida de la literatura (literatura en sentido amplio, que también incluye el cine, pues consta de un texto narrativo).
Aquí la gente envejece y muere, y nunca encuentra el verdadero amor.
Desde donde yo vengo las personas nunca te desilusionan, son consecuentes, siempre puedes contar con ellas.
Así no encontrarás a nadie en la vida real.

No le puede amar. Es irreal. Va a perder el tiempo con un personaje de ficción.
Tus sueños son mis sueños.

Mundo real y mundo virtual. Contraste blanco y negro / color

El arte es una especie de borrachera. La inspiración. La invocación a las musas. El Ión de Platón. El arte, participación en lo divino.
Nunca había tomado champagne. Es como estar en el aire.
Esa es su misión.

La gente real desea una vida ficticia y los personajes de ficción una vida real.

Esta es la vida real. No se ponen en marcha sin la llave.

No te va a resultar fácil desenvolverte en este mundo sin dinero.

Viviremos del amor. Estaremos juntos.
Eso solo ocurre en el cine.

No eres un ser real.

He cerrado los ojos y me encontraba en un lugar maravilloso.

El Príncipito: "Lo importante es invisible a los ojos". La literatura se mueve en el ámbito de lo invisible (no tanto el cine...), de lo intangible.
El fuera y el dentro. La literatura nos está transportando continuamente a otra dimensión:

¿Cómo serán las cosas fuera de aquí?
Por el aspecto que tienen se ve que no lo pasan demasiado bien.

Estoy vivo.
Sí, pero solo en la pantalla.

Tú eres una especie de fantasma.

Las botellas de champagne están llenas de gaseosa.
Así es el cine, nena.

Aquí todo es tan bonito...
En tu mundo las cosas suelen salir bien.

Utopías y ucronías.

            Dos grandes tipos de textos literarios: los narrativos y teatrales: acción:

            Inteligencia:      conceptos                                poesía
            Razón:             sentencias                                aforismos
                                   discurso                                   narración                    
            Voluntad:         amor / libertad            
            Emociones:      amor / odio
                                   ira / pasión
                                   alegría / tristeza

-Están ahí sentados hablando y no hacen dada. No hay acción.
-No hay argumento, y a mi señora le gusta que haya argumento.

            Y los filosófico-lírico-elegíaco-satíricos, donde lo importante no es la sucesión de acontecimientos sino la interpretación, la expresión de un deseo, de los sentimientos. Es el texto de casi todas las canciones-poemas.
           
            La literatura transformadora de la vida personal, social e histórica    

            Los hechos inspiran textos literarios y los textos literarios inspiran hechos.
            Las conquistas de Alejandro Magno hasta la India son caldo de cultivo de la literatura utópica. Y los libros de caballerías son caldo de cultivo de campañas de conquista: Hernán Cortés, Pizarro, en lo que se ha venido a llamar artificio de lo heroico. Los hechos disparan la imaginación, la imaginación dispara los hechos. Las novelas de caballerías incentivan el deseo de aventuras: "¿De qué te sirve vivir si no te arriesgas de vez en cuando?". Ya había ocurrido con Alejandro Magno y la épica homérica. Esta historia es muy significativa:
            La guerra de Troya provoca la escritura de La Ilíada y La Odisea (reelaboraciones profundas, como La chanson de Roland. El poema de Mio Cid en cambio es más realista porque está más cercano a los hechos: unos 40 años, frente a los 300 de La Chanson). Alejandro Magno, unos 500 años después de Homero se entusiasma con la épica, insuflándole delirios de grandeza e influyéndole hasta en el modo de hacer la guerra. Pero después el propio Alejandro se convertirá en leyenda: el Libro de Alexandre medieval, por ejemplo. Y Julio César llora al ver una estatua de Alejandro Magno. El lector por tanto puede sentirse interpelado por los personajes: "No me diga que no veía cómo la miraba de reojo".

            Historia (Troya)

            Leyenda (Homero)

            Historia (Alejandro)

Leyenda.

Historia (Julio César)

En la Edad Media Aquiles, Ulises, Alejandro y César se unirán como arquetipos de héroes. Ficción y realidad se entrecruzan.
            "Y habrá un loco más suelto por ahí".

            La locura de don Quijote, pero también la locura de los conquistadores de Indias, de Ignacio de Loyola. La locura de Alejandro y de César (Galias). En este sentido, cada época ha tenido sus arquetipos: héroe, santo, caballero, cortesano, mercader...
La literatura de ciencia ficción ha podido influir en la llegada a la luna -Viaje a la luna, de Julio Verne-. La llegada a la luna fue seguida de un furor por los ovnis plasmado en muchos textos y películas.
            La literatura puede obnubilar. Hay enamoramientos reales y enamoramientos virtuales: "Vamos, Cecilia, espabílate". "¡Quedas despedida!" Cecilia compensa en el cine el amor que no le da su marido: "¿Quieres ir al cine conmigo? No, no puedo". "¿Me habla a mí? Sí, ha visto esta película por quinta vez". Es el caso de don Quijote, que se transforma en un personaje de las obras que lee compulsivamente.
            La lectura no es inocente.

            Tú me diste valor.

            La literatura permite viajar a lugares donde físicamente nunca se ha estado: el oeste americano, la Rusia de los zares, la Edad Media: "Recorrer los lugares románticos y exóticos del mundo".
            La cuestión de la libertad. Los entes de ficción no son libres, pero pueden vivir libremente en la mente de los lectores.

-Usted estaba en la película.
-Se equivoca, Cecilia. Soy libre.

¿Qué tipo de existencia tienen los personajes literarios?

-¡No apaguen el proyector! Si se va la luz desapareceremos todos.

El destino. En El asno de oro de Apuleyo, el protagonista, Lucio, se lamenta constantemente de cómo el destino se impone a los acontecimientos. Don Quijote, en cambio, se siente mucho más libre para hacer y deshacer. Da la impresión de que el escenario se ha ensanchado muchísimo más. En un caso, en la cúspide hay un destino ciego que se impone quieras o no quieras. En otro, un Dios providente que nos ha hecho libres: "cada uno elige su propia ventura".
La literatura afecta decisivamente a la cuestión de la libertad. Podemos estar cautivos, pero con nuestro pensamiento podemos volar. Lo que sucede en La consolación de la filosofía de Boecio.

¡Quiero vivir! ¡Quiero ser libre para elegir mi destino!
Quiero conocer el mundo real contigo, Cecilia.

Sintiéndolo mucho es parte de mi personaje y tendría que hacerlo.

Disfrutaré de mi libertad y soñaré contigo.

¡Yo también quiero marcharme, quiero irme, quiero ser libre!

No quiere volver a la película. Le encanta su libertad. Lo está pasando muy bien.

Yo no quiero seguir en la película. Estoy enamorado de Cecilia.
El mejor atributo de los humanos es la libertad para escoger.


            Literatura y conocimiento

            La literatura como vehículo de autoconocimiento:

-Les observaremos. Mi marido es un estudioso de la personalidad humana.
-¿Sí? Nosotros no somos humanos.

            La propia escritura sirve para conocerse a uno mismo: Confesiones de San Agustín.

Pensaba en cosas muy profundas: en Dios... en la vida en general... en el origen de todo lo que nos rodea, y en la finalidad de la muerte... en la sensación mágica que tengo en el mundo real.... en el milagro del nacimiento


            El gran teatro del mundo

            Yo no soy Tom, soy Gil Shepherd y hago el papel de Tom.

Quiero aprender cómo es el mundo de verdad. Enséñamelo.

            Vamos a cambiarnos los papeles.


La literatura es el conjunto abierto de discursos orales o escritos con los que el ser humano crea espacios -no sometidos a las leyes físicas- para ampliar sus posibilidades de conocer, amar y disfrutar, más allá de lo puramente sensible. Los mundos virtuales literarios, en flujo y reflujo continuo, permiten al hombre reconocerse, interpretar, evadirse, trasformarse y transformar.  

Dámaso Alonso

Cada obra literaria ( y cada obra de arte) es un espacio abierto en nuestra
imaginación, poblado allí para siempre, encendido allí para siempre, un día interior que luce en nuestra alma y que ya no se extinguirá sino con nuestra conciencia.

¡Que nada se interponga - si es posible - entre el lector y la obra!